¡El pre-juicio es cosa mala! Como su nombre indica, es un juicio
anterior
o pre-formado
sobre las cosas, las ideas y/o las personas. Es decir, es un juicio que no está contrastado
empíricamente, y que por tanto es parcial y desde luego subjetivo. Con los prejuicios categorizamos y envasamos ideas, conceptos y a las personas y sus cualidades y así nos ahorramos un esfuerzo mayor de análisis o de reflexión, que exige un esfuerzo mayor.
El prejuicio cognitivo, es un caso de lo que se conoce como lógica difusa y un campo fértil y abonado para las falacias. Uno de los prejuicios mas extendidos y padecidos en España (y otros países) es el relativo al rol social de servidumbre asignado a las mujeres a las que se confinaba (y aún se las confina en determinados países) a vivir en y para el ámbito doméstico y ejerciendo sus únicas funciones de "sufrida y servil esposa y ama de casa". Todo ello en base a ideologías de dominación culturalmente construidas por tradiciones político-religiosas, de sobra conocidas. Es el caso del tristemente clásico machismo o subdesarrollismo talibán, en este caso, de origen carpetovetónico (español). Aunque hoy día se acepta, más o menos, su avance en paridad y derechos, sin embargo, las desigualdades siguen estando ahí en forma de bajos ratios de mujeres directivas, discriminación laboral, pobres políticas de conciliación laboral y familiar, poco gasto estatal en servicios sociales, familia...
En
todo caso y volviendo al tema, lo que si que me parece evidente a mi, es que las sociedades
mas sensibilizadas en equidad
de género, además de ser mas justas y democráticas, son más proclives al pensamiento innovador porque
permiten integrar el conjunto de saberes, modos de
hacer, sinergias, facultades y afectividades diversas de ambos sexos. Prueba
de ello, es que algunos de los países más avanzados social y económicamente tal y como refleja el I.D.H. o Índice de Desarrollo Humano (véase el caso Vasco), son precisamente aquellos en los que la igualdad real y legalizada del Hombre y la
Mujer, están mas implementadas.
Es este el caso de Islandia, Alemania, Noruega, Suecia, Holanda y Dinamarca entre otros. En algunas empresas y universidades de estos países, he comprobado que ya existen acuerdos y convenios con centros educativos y empresas para la atención y cuidado de los hijos menores de las mujeres trabajadoras y con hijos y tienen locales habilitados en la propia empresa para el cuidado de sus vástagos. Además de eso, estos países gozan de un conjunto de políticas sociales que refuerzan la conciliación de la vida familiar y laboral y protegen más la paternidad y maternidad.
En este país siguen aún pendientes éste y otros tantos temas como el relacionado con las políticas de conciliación familiar y laboral y la racionalización de los horarios laborales. Para este mismo asunto fue creada precisamente una Comisión Nacional en el 2003 y que después de una década siguen sin resultados aparentes. En el 2016 volvieron los tecnócratas con un nuevo congreso. Ya vamos por el XI Congreso y nada ha cambiado...
Otro tema relacionado aquí con todo esto de los horarios y hablando de Mujer y Trabajo, seria el tema de las prestaciones, plazos y permisos (paternidad y maternidad), con grandes diferencias siempre entre España (en los últimos puestos europeos) y los países antes citados. Y así un largo etcétera. La Fundación RedMadre tiene elaborado algún estudio sobre estas mismas cuestiones. ¡Aún queda mucho por hacer..!
Creo que es este un campo abonado para la innovación social y la mejora en muchos aspectos. Una mejora que bien podría empezar por aquí, es decir, reactivando y visibilizando el papel de la Mujer y re-acondicionando y re-adaptando las rígidas estructuras legales y socio laborales a su condición y circunstancia.
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